“Cualquiera que sea tu historia, bienvenido. Has emprendido un largo viaje hacia la honestidad sexual y la revelación personal. Puede ser un camino arduo, pero es el único modo de conseguir lo que deseas. En el decurso, te parecerá que hay un montón desalentadoramente grande de conocimientos que aprender; no te deseanimes. El Amo más perverso del mundo, la Dómina más imaginativa, empezaron igual que tú hoy: curiosos, excitados y algo inseguros.”
Pat Califia,
“SM. Los secretos del sadomasoquismo”

jueves, 3 de marzo de 2016

Castigos en el BDSM



Introducción

Si entendemos la DISCIPLINA como el conjunto de normas y hábitos que son el marco de actuación de un sub, durante el adiestramiento podemos vernos en la obligación de corregir ciertas desviaciones de conducta por medios que impliquen CASTIGOS.

Según la naturaleza de la infracción o desacato cometido, la respuesta por parte del Dominante deberá ser siempre proporcional a la falta, teniendo muy presente que la cólera o el ánimo de venganza NO PUEDEN TENER CABIDA.

Para una mejor compresión de nuestro punto de vista, dividiremos los castigos en INMEDIATOS y FORMALES (o pospuesto a una determinada fecha).

Castigo inmediato *

Cabe distinguir el CASTIGO FÍSICO de la AMONESTACIÓN VERBAL, dependiendo de la frecuencia con la que se cometa una determinada falta y de la importancia de ésta: no deberíamos corregir del mismo modo una falta puntual de protocolo (por descuido) que una insolencia pública; un DESPISTE merece sin duda una amonestación verbal o gestual que imponga la necesaria concentración en la conducta y en la observación de las instrucciones recibidas, mientras que una INSOLENCIA notoria debería ser corregida con un castigo físico, breve, intenso y limitado.

El castigo inmediato, más allá del dolor físico, debe suponer una sacudida emocional contundente, que corrija de modo efectivo la conducta considerada incorrecta.

El objetivo (salvo situaciones de clara rebeldía, donde ya estaríamos hablando de otros problemas totalmente diferentes) es forzar la atención del sub en el cumplimiento de las normas dictadas por su Dominante, y automatizar determinadas actitudes y comportamientos que formarán parte de su día a día (hábitos de saludo, posturales…etc.).

Es una imposición inmediata de la disciplina (no debe confundirse con un método recurrente del adiestramiento) que puede compensarse con refuerzos positivos cuando la ocasión lo merezca.

Debemos asumir que el castigo inmediato debe hacer patente la DESAPROBACIÓN y DISGUSTO del Dominante acerca de la conducta de su sub, caso muy diferente a la DECEPCIÓN que nos puede producir no alcanzar los objetivos marcados en los plazos previstos, en cuyo caso resultan más efectivas otras técnicas.artilugios.


Castigo formal (o pospuesto a una determinada fecha). *

Éste debería utilizarse, no para corregir una situación puntual, sino una actitud reiterada de incumplimiento o desacato de las reglas establecidas, y que afectaría a los fundamentos de la relación, siendo prueba de una actitud deliberada por parte del sub de retar a su Dominante.

En este tipo de situación, el sub no se ha “equivocado”, no ha “cometido un error”, sino que intenta imponer su propia opinión y conducta a los deseos de su Dominante.

Corregir este tipo de situaciones ha de pasar por un periodo de reflexión del sub acerca de la sinceridad de su entrega y por ello, es aconsejable establecer un tiempo antes de llevar a cabo el castigo previsto. Reiteramos que el castigo no debe ser NUNCA una venganza, sino una herramienta para corregir aspectos que deben mejorarse.

El Castigo Formal, por la seriedad de su carácter, precisa de un cierto “protocolo” que enfatice la importancia del mismo, siendo habitual su división en varias fases.

Fases del Castigo Formal

– Fase 1 – Tras reconocer la necesidad de corregir el comportamiento indeseado, es recomendable una conversación con el sub que aclare los motivos del mismo (¿Qué pensaba?, ¿Por qué actuó de esa manera?, ¿Por qué tomó esa opción?, ¿Está comprometido con su entrenamiento?… etc.). Durante la misma, el Dominante debe hacer patente su DESCONTENTO y DECEPCIÓN.
– Fase 2 – Se impondrá al sub un periodo de reflexión (que no debe ser demasiado dilatado) sobre los motivos y consecuencias de su actitud, y que servirá de anticipación al consiguiente castigo.
– Fase 3 – El Dominante llamará a su presencia al sub y, tras recordarle su descontento y los motivos que lo provocaron, se iniciará el Castigo propiamente dicho.
– Fase 4 – Durante esta fase es preciso NO PERMITIR al sub alcanzar un marco en el que se inhiba de la situación mediante la inmersión en el “subspace” o el empleo de técnicas que inhiban el dolor o la vergüenza. Continuamente se le exigirá respuesta a cada una de las acciones que se le impongan (p.e.: gracias, mi Amo) así como que lleve la cuenta de las mismas (p.e.: Uno, gracias mi Amo; dos, gracias mi Amo… etc.). Por supuesto, es necesario que el castigo LO SEA, por lo que en el caso de un sub con tendencias masoquistas, deberá evitarse que el castigo derive en una situación de placer.
– Fase 5 – Tras la finalización del castigo no se aconseja la práctica del “After Care” (habitual tras las sesiones) y debe enviarse al sub al aislamiento y la reflexión durante un tiempo razonable y proporcionado al castigo aplicado.
– Fase 6 y FINAL – Se recomienda, tras seguir estas fases, una conversación que ponga de manifiesto el FIN DEL CASTIGO que la falta ha provocado y que no habrá consecuencias futuras por esta falta concreta: es decir, CERRAMOS EL CAPÍTULO. Sin embargo, debe insistirse en la necesidad de corregir lo que ha sido la causa del castigo y su “no repetición” en el futuro.

* NOTA: De nuevo, queremos insistir que el castigo NUNCA debe nacer de la CÓLERA ni la FRUSTRACIÓN, sino que debe emplearse como una herramienta EDUCATIVA sin abusar de la misma o ésta perdería su eficacia. Recordemos que un Dominante que no se controla a sí mismo difícilmente podrá hacerse respetar.

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